Las palabras de Jesús dividen Juan 7:40-52
Una invitación que no deja a nadie igual En el contexto inmediato, Juan registra que “en el último y gran día de la fiesta” Jesús se puso en pie y alzó la voz diciendo: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba” . La escena es la fiesta de los tabernáculos, con sus rituales de agua, recordando la provisión de Dios en el desierto; en ese escenario, Jesús se presenta como la verdadera fuente de agua viva. Juan explica que estas palabras se refieren al Espíritu que recibirían los que creyeran en Él: “Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él” . De modo que el ofrecimiento de Cristo no es simbólico sin contenido, sino una promesa real de vida espiritual y plenitud interior para quienes, por la obra de Dios, acuden a Él en arrepentimiento y fe. Esa invitación prepara el terreno para lo que sigue: no hay espacio para la neutralidad cuando tal palabra ha sido pronunciada. La gente se divide (Jn. 7:40-44) A partir del v...






