La dulzura de ser fiel en la rutina: Sarah Edwards


 

Vidas que edifican · Sarah Pierpont Edwards

La dulzura de ser fiel en la rutina

Una vida moldeada por la gracia, reflejada en el hogar

Queridas hermanas,

Al aprovechar un breve respiro de mis tareas en el hogar, me senté a escribir y a compartir lo que he ido aprendiendo al conocer un poco más de la vida de Sarah Edwards como esposa. Mientras leo sobre su vida, no solo admiro su ejemplo, sino que también me veo confrontada por él.

Al leer el capítulo “Sarah Edwards: fiel en la rutina” del libro Mujeres fieles y su Dios extraordinario de Noël Piper (Poiema Publicaciones, 2020), he encontrado palabras que resuenan profundamente con mi propia vida diaria como esposa.

“Le da ella bien y no mal todos los días de su vida.”

Proverbios 31:12

Jonathan Edwards describía la espiritualidad de Sarah como una “dulzura inusual”. Y lejos de parecer una simple cualidad de carácter, esa descripción apunta a algo más profundo: una obra evidente de la gracia de Dios en su vida.

Porque hay una dulzura que puede imitarse por un tiempo… pero hay otra que solo puede producir el Espíritu.

Al considerar su vida en ese contexto de Nueva Inglaterra —con sus colonias precarias y amenazas de conflictos—, se hace claro que Sarah no vivía sostenida por su propia fuerza ni por una personalidad particularmente apacible. Había en ella una comunión real con Dios que moldeaba su manera de pensar, de responder y de amar a su esposo.

Y eso inevitablemente se reflejaba en su hogar.

✦ ✦ ✦

Pienso en lo que la Escritura describe como fruto del Espíritu (Gálatas 5:22–23), y cómo esa mansedumbre —esa dulzura— no es algo que una decide “tener”, sino algo que Dios forma en un corazón rendido. No es el resultado de mejores intenciones, sino de una vida que permanece bajo Su gobierno.

Eso explica por qué su vida no estaba marcada por reacciones impulsivas, sino por una estabilidad que no dependía de las circunstancias.

Y aquí es donde su ejemplo deja de ser solo admirable… y se vuelve confrontante.

Porque es fácil hacer lo correcto externamente, pero otra cosa muy distinta es tener un corazón que descansa genuinamente en la voluntad de Dios. Es posible servir, responder bien a nuestro esposo, y aun así hacerlo desde el cansancio, la frustración o la autosuficiencia.

Pero la dulzura que se describe en Sarah no parece nacer de ahí.

✦ ✦ ✦

Proverbios 31:12 dice: “Le da ella bien y no mal todos los días de su vida.” Y al leerlo a la luz de su testimonio, resulta evidente que esto no puede sostenerse en la capacidad humana. “Todos los días” incluye momentos de presión, de desgaste, de incertidumbre.

Entonces, ¿cómo es posible?

Solo cuando el corazón ha sido enseñado a confiar en Dios por encima de lo que siente, de lo que espera o de lo que entiende.

Sarah no era una esposa entregada por obligación, sino una mujer cuya vida estaba ordenada alrededor de Dios. Y justamente por eso, su manera de amar no dependía de lo que recibía, sino de Aquel a quien pertenecía.

Eso cambia la perspectiva.

Porque entonces el llamado no es simplemente a “hacer más” o a “ser mejores”, sino a examinar desde dónde estamos viviendo. A reconocer que la raíz de nuestras respuestas no está en las circunstancias, sino en el estado de nuestro corazón delante de Dios.

Una esposa no edifica solo con lo que hace, sino con lo que es… y lo que es, se forma en lo secreto.

En la manera en que responde cuando nadie más ve.
En lo que cree acerca de Dios en medio de lo difícil.
En si descansa en Su soberanía o lucha por sostenerlo todo por sí misma.

Hay algo silencioso, pero profundamente firme, en una vida así.

✦ ✦ ✦

Y eso me lleva a orar con más claridad:

  • Que el Señor forme en mí una dulzura que no dependa de mi carácter.
  • Que mi manera de amar no esté gobernada por mis emociones, sino por la verdad.
  • Que en lo cotidiano, aun en lo pequeño, mi vida refleje que Él sigue obrando en mi corazón.

Porque si algo estoy aprendiendo al mirar la vida de Sarah Edwards como esposa, es que una entrega fiel no se construye en lo visible, sino en una comunión constante con Dios.

Y que esa dulzura —la que viene de Él— no es débil, ni superficial.

Es fruto.

¡Bendiciones!

DeDorantesLaura

Ayuda por Diseño

Referencia bibliográfica Piper, Noël. Mujeres fieles y su Dios extraordinario. Poiema Publicaciones, 2020. Capítulo 1: “Sarah Edwards: fiel en la rutina.” Disponible para compra en Amazon México.

Entradas populares